miércoles, 6 de mayo de 2009

"Arre", dijo la tortuga a "las hormigas"

A la luminosa corriente del pulso de tus manos que resuena y canta
responde la furia constante del galopar de tortuga de mi corazón en celo,
y mis palabras te tejen cautiverio provisorio,
y mis palabras te erigen aras sólo
porque en las noches tu lámpara por ojo ilumina la oscuridá que me invento
y mis palabras te tejen cautiverio provisorio,
no zoológico sino tan sólo curioso cautiverio que quisiera seguir contemplándote
para siempre.

Al agitado vaivén de tu marea de caderas,
responde la furia constante del galopar de tortuga de mi corazón en celo,
me persigues, Aquiles y Desdémona y me parece que eres ya
una ciudad en cuyos vestigios descansa cimera la eternidad.
y mis palabras te tejen cautiverio, de doce paredes de mirarte a ciegas,
con la sangre rota y desanudada, inquieta, como tu mirada
en el espejo.

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