martes, 19 de mayo de 2009

La vida del cuerpo

Hoy que debiera dejar de fumar, hacer dieta y ejercicio, de beber alcohol, de desvelarme, hoy que debiera vivir en abstinencia me digo que no ha vivido mi cuerpo lo suficiente, que tal suficiencia es un límite inventado por los conservadores y que invariablemente me estoy muriendo con y sin excesos de manera permanente, sí no tengo llenadero, soy un atascado... sí.

pero este asalto a la razón -nada que ver con Marín-

no es una idea recurrente,
sin embargo horada en suerte la elección de mi pasado,

¿No he de aprender la medida de las cosas?
¿Cómo es que nunca aprendí a vivir como la gente?

Una lamentación de la lamentación.

Frente a ello, imagino que mi espíritu ha alcanzado esferas cósmicas de superior sopor excésico, si me engaño no me lo diga nadie, ni siquiera tú voz de hierro-terciopelo, si me engaño entonces salutación de la salutación ad finem...

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