Asombra la luz en su claridad ambigua, pero más lo hace la sombra.
Mi sombra, que por cierto se me escapa en el oído taladrado de otra sombra, es una apremiante ansia de oro y corren los perros de la rabia contra el foco de la idea.
¡Mira que palabras de sombra escupo, cuando me ocupa tu sombra!
Un lapso y un horizonte en que las palabras son Diosas, Musas y Parcas. Un espacio para el culto religioso del egoismo y la vanidad. Un resquicio para la reflexión de las lecturas del mundo. Un lugar para vagar entre las faldas gigantes del destino, de la cumbia y el arrabal.
viernes, 5 de diciembre de 2008
lunes, 10 de noviembre de 2008
Intensión
Estás vestida con la mortaja de Laertes
forjada acaso a fuerza de los besos de vértice invertido
en que naufragan dulces los desvelos del "no quiero"
Y la saliva que invertiría vistiéndote con las palabras
se agolpa como un pulso rojo de añorada tierra, ahoga
y rompe la lengua y la tormenta
Estás vestida con tu mortaja de Laertes,
pero finges acaso tu muerte que es el llanto
final del instante del fracaso.
forjada acaso a fuerza de los besos de vértice invertido
en que naufragan dulces los desvelos del "no quiero"
Y la saliva que invertiría vistiéndote con las palabras
se agolpa como un pulso rojo de añorada tierra, ahoga
y rompe la lengua y la tormenta
Estás vestida con tu mortaja de Laertes,
pero finges acaso tu muerte que es el llanto
final del instante del fracaso.
jueves, 6 de noviembre de 2008
Bajo pedido
Estoy jugando a ser un falso poeta, bastante común y corriente para una nota que un amigo le dará a su mujer en un aniversario, pero debe parecer de él y no hay tal, así que me pidió el favor. Traté de hacerlo pero se me hace que no soy bueno pretendiendo (o haciendo) carajo.
Los días se renuevan como mis ansias de ti,
pasan así, los días ansiosos en un clamor de batallas,
mi corazón pleno te busca y no cabe en mí la dicha
de este maravilloso encuentro.
Ayer te dije las horas que en ti pensé,
hoy no me alcanzan las palabras para decirlo,
ahora que nos pasa la vida tan campante
siento correr en mí un enjambre de hormigas
en mis venas voraces,
te miro como a un espejo y te siento tan en mí
que me siento espejo.
No soy bueno diciendo palabras,
sin embargo hoy jugué a decirlas,
en un valor y una osadía que florece,
que me cambia algo adentro, que me vuelve de ti.
Gracias por tu compañía, por tus ojos
de luna clara y por tu oído en los días en que la calma
se me escapa.
Gracias por tu voz y tu sonrisa.
Por tu fuego de relámpago y de perla.
Soy el feliz feligrés de tu persona.
Los días se renuevan como mis ansias de ti,
pasan así, los días ansiosos en un clamor de batallas,
mi corazón pleno te busca y no cabe en mí la dicha
de este maravilloso encuentro.
Ayer te dije las horas que en ti pensé,
hoy no me alcanzan las palabras para decirlo,
ahora que nos pasa la vida tan campante
siento correr en mí un enjambre de hormigas
en mis venas voraces,
te miro como a un espejo y te siento tan en mí
que me siento espejo.
No soy bueno diciendo palabras,
sin embargo hoy jugué a decirlas,
en un valor y una osadía que florece,
que me cambia algo adentro, que me vuelve de ti.
Gracias por tu compañía, por tus ojos
de luna clara y por tu oído en los días en que la calma
se me escapa.
Gracias por tu voz y tu sonrisa.
Por tu fuego de relámpago y de perla.
Soy el feliz feligrés de tu persona.
lunes, 3 de noviembre de 2008
El otro
En la hora de la fortuna
el otro minero del espíritu
confabula la trama y en un fuego múltiple
consume los horadados túneles de la memoria.
No hay cigarrillo que desprenda más humo
que este amarillo y múltiple hoyo del estómago.
¿Dónde habré de poner estas manos
con que le digo al ayer que se vuelva madera?
¿Dónde habré de poner estas palabras
frías, usadas, prostituidas en usos corrientes?
Qué tristemente alegre es la hora eterna y fugaz
en que todo grita y habla y revoluciona el interior
con su fragor de plata y tañer de ansiedad.
el otro minero del espíritu
confabula la trama y en un fuego múltiple
consume los horadados túneles de la memoria.
No hay cigarrillo que desprenda más humo
que este amarillo y múltiple hoyo del estómago.
¿Dónde habré de poner estas manos
con que le digo al ayer que se vuelva madera?
¿Dónde habré de poner estas palabras
frías, usadas, prostituidas en usos corrientes?
Qué tristemente alegre es la hora eterna y fugaz
en que todo grita y habla y revoluciona el interior
con su fragor de plata y tañer de ansiedad.
jueves, 30 de octubre de 2008
A propósito de la vida.
La vida no es tan seria y sin embargo, nos mira a veces con la severidad del desconocido que no sabe que la ignoramos y entonces nos avergüenza. Nos planta la cara rígida de la madre que regaña al tiempo que nos tiende la mano para cruzar el día.
No es seria la vida y sin embargo sus golpes juguetones nos abren una llaga púrpura y eterna, dulce mientras dura la llama.
No, la vida no es seria, ni triste, ni loca ni esclava, es fiera bestia alada que de sus labios derrama, la gota de saliva que se nos mete en el alma.
¡Y qué gota más hermosa la que cabe en la llaga,
dulcísima gota infernal de los dormidos soñada!
viernes, 24 de octubre de 2008
Sospechosismo
Me producen una duda olímpica los que me dicen: "no gracias", cuando uno les invita un trago o a compartir de las delicias del cuerpo, o cualquier cosa que sabemos que nos va a mostrar tal cual sin la fabulosa y estúpida máscara que ya nos pintarrajeó en la soledad laberíntica nuestro querido Octavio.
¡Temen perder el control, como si lo tuvieran!
¿Para qué sirve el control? El control como la sabiduría sirven sólo para una cosa (tautológica por cierto): para controlarte y para saber, es decir, en cuanto entramos en crisis, tanto el control como la inteligente cara que le plantamos al mundo se nos caen de las manos como dicen que descendió de los cielos el alado Lucifer.
La duda olímpica del primer párrafo (lícita por lo demás) se troca en miedo cuando ellos me demuestran con pruebas fehacientes que sus maneras son exitosas.... huuuuy (es miedo auténtico)
La duda convertida en miedo se convierte a su vez en confusión, como la tierra vuelta mar que desecado se llena de aire para luego congelarse.
¡Temen perder el control, como si lo tuvieran!
¿Para qué sirve el control? El control como la sabiduría sirven sólo para una cosa (tautológica por cierto): para controlarte y para saber, es decir, en cuanto entramos en crisis, tanto el control como la inteligente cara que le plantamos al mundo se nos caen de las manos como dicen que descendió de los cielos el alado Lucifer.
La duda olímpica del primer párrafo (lícita por lo demás) se troca en miedo cuando ellos me demuestran con pruebas fehacientes que sus maneras son exitosas.... huuuuy (es miedo auténtico)
La duda convertida en miedo se convierte a su vez en confusión, como la tierra vuelta mar que desecado se llena de aire para luego congelarse.
jueves, 23 de octubre de 2008
La ira del tiempo y su poesía
La memoria no existe, existen las ganas de recordar pero no la memoria.
El recuerdo es un evento inadvertido, involuntario, absolutamente inexacto e inventado con base en ciertos rasgos objetivos que tenemos la "certeza de haber vivido" pero que somos incapaces de recrear.
Proclamo la muerte de la memoria. La muerte porque hay sucesos que son irrecuperables, mentiras más o menos objetivas.
Pero esta ley de mi federación de enanos subversivos y asilenciados que hoy redacto, no aplica para la poesía. La poesía en su condición oracular -directa e inversa-, permite la memoria descarada, la memoria que sin ganar objetividad -más al contrario- gana objetividad en su subjetividad.
¿De qué estoy hablando?
Estoy hablando de la sobrememoria en que la poesía nos coloca, hablo de la HD de la memoria, no sólo por la nitidez pictórica sino también por el sonido perfecto y no sólo ello, sino la singular condición de cifrar identidad en un verso desconocido, la explicación del mundo a partir de un recuerdo leído, explicación absolutamente referencial y onírica, contradictoria (aunque estoy tentado a escribir contradictórica).
Amo más los amaneceres de palabras que los reales. Los de palabras son más cómodos, acomodaticios, puesto que se dejan ver a las horas requeridas y no cuando se le hincha a la apestosa naturaleza.
Lo natural es un mal plan del mundo. Tal es la condición de la memoria.
Lo inmediatamente anterior de los amaneceres, no aplica con las mujeres, porque las mujeres son poesía y así sucesivamente.
El recuerdo es un evento inadvertido, involuntario, absolutamente inexacto e inventado con base en ciertos rasgos objetivos que tenemos la "certeza de haber vivido" pero que somos incapaces de recrear.
Proclamo la muerte de la memoria. La muerte porque hay sucesos que son irrecuperables, mentiras más o menos objetivas.
Pero esta ley de mi federación de enanos subversivos y asilenciados que hoy redacto, no aplica para la poesía. La poesía en su condición oracular -directa e inversa-, permite la memoria descarada, la memoria que sin ganar objetividad -más al contrario- gana objetividad en su subjetividad.
¿De qué estoy hablando?
Estoy hablando de la sobrememoria en que la poesía nos coloca, hablo de la HD de la memoria, no sólo por la nitidez pictórica sino también por el sonido perfecto y no sólo ello, sino la singular condición de cifrar identidad en un verso desconocido, la explicación del mundo a partir de un recuerdo leído, explicación absolutamente referencial y onírica, contradictoria (aunque estoy tentado a escribir contradictórica).
Amo más los amaneceres de palabras que los reales. Los de palabras son más cómodos, acomodaticios, puesto que se dejan ver a las horas requeridas y no cuando se le hincha a la apestosa naturaleza.
Lo natural es un mal plan del mundo. Tal es la condición de la memoria.
Lo inmediatamente anterior de los amaneceres, no aplica con las mujeres, porque las mujeres son poesía y así sucesivamente.
miércoles, 22 de octubre de 2008
Oniria del aire en mis dientes de ti...
(Poema que antes se llamó: "Marcha de Zacatecas en una revolución en que no viví, mientras el ronquido azul me despierta". Comprendí que es demasiado largo y explicativo así que creo que mejora mi conciencia de escritor -no sé si lo digo irónicamente-)
En el aire se encuentra el nombre del Sueño,
un Sueño que se sueña en constante desvelo,
es un sueño de ti, de tu muerte en mi olvido
que habitas cubiertas las manos de cadáveres pequeñísimos
en que nace la luz.
Dios Alcohol que ardes en mi boca y, al tiempo y
a una misma voz, construyes y consumes las palabras
de los días...
Que me cubra la cumbia con su deseo de mar,
que se agite dentro de este sueño de marcha marcial
el vaivén silencioso de la adelita que todos llevamos dentro.
Mira lo que digo con la boca llena de este fuego sin atemperar,
con la boca llena de un silencio que antes de estar aquí,
hubo de estar allá.
Los enanos físicos no atinan a explicar,
con su ciencia y su velocidad,
cómo es que tu silencio de éter
me vino a desmayar.
Me levanto con las manos llenas de mi boca,
y una hora después y desayuno,
y siento,
todavía
prolongada,
la memoria, en falsa nostalgia
En el aire se encuentra el nombre del Sueño,
un Sueño que se sueña en constante desvelo,
es un sueño de ti, de tu muerte en mi olvido
que habitas cubiertas las manos de cadáveres pequeñísimos
en que nace la luz.
Dios Alcohol que ardes en mi boca y, al tiempo y
a una misma voz, construyes y consumes las palabras
de los días...
Que me cubra la cumbia con su deseo de mar,
que se agite dentro de este sueño de marcha marcial
el vaivén silencioso de la adelita que todos llevamos dentro.
Mira lo que digo con la boca llena de este fuego sin atemperar,
con la boca llena de un silencio que antes de estar aquí,
hubo de estar allá.
Los enanos físicos no atinan a explicar,
con su ciencia y su velocidad,
cómo es que tu silencio de éter
me vino a desmayar.
Me levanto con las manos llenas de mi boca,
y una hora después y desayuno,
y siento,
todavía
prolongada,
la memoria, en falsa nostalgia
y en auténtico sueño del olvido.
martes, 30 de septiembre de 2008
La novela secreta de nuestras almas
Tira tu cuerpo al profundo pozo de nuestras palabras, ahógalo en el misterio de la noche, misterio tan grande que apenas cabe en el cielo. Arroja tus ideas hasta la bastardilla de la página. Imagina, recuerda y olvida tu nombre tres veces antes de cerrar los ojos esta noche.
Tira de tu cuerpo ahora. El viaje ha comenzado.
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