En el aire se encuentra el nombre del Sueño,
un Sueño que se sueña en constante desvelo,
es un sueño de ti, de tu muerte en mi olvido
que habitas cubiertas las manos de cadáveres pequeñísimos
en que nace la luz.
Dios Alcohol que ardes en mi boca y, al tiempo y
a una misma voz, construyes y consumes las palabras
de los días...
Que me cubra la cumbia con su deseo de mar,
que se agite dentro de este sueño de marcha marcial
el vaivén silencioso de la adelita que todos llevamos dentro.
Mira lo que digo con la boca llena de este fuego sin atemperar,
con la boca llena de un silencio que antes de estar aquí,
hubo de estar allá.
Los enanos físicos no atinan a explicar,
con su ciencia y su velocidad,
cómo es que tu silencio de éter
me vino a desmayar.
Me levanto con las manos llenas de mi boca,
y una hora después y desayuno,
y siento,
todavía
prolongada,
la memoria, en falsa nostalgia
y en auténtico sueño del olvido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario