Estás vestida con la mortaja de Laertes
forjada acaso a fuerza de los besos de vértice invertido
en que naufragan dulces los desvelos del "no quiero"
Y la saliva que invertiría vistiéndote con las palabras
se agolpa como un pulso rojo de añorada tierra, ahoga
y rompe la lengua y la tormenta
Estás vestida con tu mortaja de Laertes,
pero finges acaso tu muerte que es el llanto
final del instante del fracaso.
Un lapso y un horizonte en que las palabras son Diosas, Musas y Parcas. Un espacio para el culto religioso del egoismo y la vanidad. Un resquicio para la reflexión de las lecturas del mundo. Un lugar para vagar entre las faldas gigantes del destino, de la cumbia y el arrabal.
lunes, 10 de noviembre de 2008
jueves, 6 de noviembre de 2008
Bajo pedido
Estoy jugando a ser un falso poeta, bastante común y corriente para una nota que un amigo le dará a su mujer en un aniversario, pero debe parecer de él y no hay tal, así que me pidió el favor. Traté de hacerlo pero se me hace que no soy bueno pretendiendo (o haciendo) carajo.
Los días se renuevan como mis ansias de ti,
pasan así, los días ansiosos en un clamor de batallas,
mi corazón pleno te busca y no cabe en mí la dicha
de este maravilloso encuentro.
Ayer te dije las horas que en ti pensé,
hoy no me alcanzan las palabras para decirlo,
ahora que nos pasa la vida tan campante
siento correr en mí un enjambre de hormigas
en mis venas voraces,
te miro como a un espejo y te siento tan en mí
que me siento espejo.
No soy bueno diciendo palabras,
sin embargo hoy jugué a decirlas,
en un valor y una osadía que florece,
que me cambia algo adentro, que me vuelve de ti.
Gracias por tu compañía, por tus ojos
de luna clara y por tu oído en los días en que la calma
se me escapa.
Gracias por tu voz y tu sonrisa.
Por tu fuego de relámpago y de perla.
Soy el feliz feligrés de tu persona.
Los días se renuevan como mis ansias de ti,
pasan así, los días ansiosos en un clamor de batallas,
mi corazón pleno te busca y no cabe en mí la dicha
de este maravilloso encuentro.
Ayer te dije las horas que en ti pensé,
hoy no me alcanzan las palabras para decirlo,
ahora que nos pasa la vida tan campante
siento correr en mí un enjambre de hormigas
en mis venas voraces,
te miro como a un espejo y te siento tan en mí
que me siento espejo.
No soy bueno diciendo palabras,
sin embargo hoy jugué a decirlas,
en un valor y una osadía que florece,
que me cambia algo adentro, que me vuelve de ti.
Gracias por tu compañía, por tus ojos
de luna clara y por tu oído en los días en que la calma
se me escapa.
Gracias por tu voz y tu sonrisa.
Por tu fuego de relámpago y de perla.
Soy el feliz feligrés de tu persona.
lunes, 3 de noviembre de 2008
El otro
En la hora de la fortuna
el otro minero del espíritu
confabula la trama y en un fuego múltiple
consume los horadados túneles de la memoria.
No hay cigarrillo que desprenda más humo
que este amarillo y múltiple hoyo del estómago.
¿Dónde habré de poner estas manos
con que le digo al ayer que se vuelva madera?
¿Dónde habré de poner estas palabras
frías, usadas, prostituidas en usos corrientes?
Qué tristemente alegre es la hora eterna y fugaz
en que todo grita y habla y revoluciona el interior
con su fragor de plata y tañer de ansiedad.
el otro minero del espíritu
confabula la trama y en un fuego múltiple
consume los horadados túneles de la memoria.
No hay cigarrillo que desprenda más humo
que este amarillo y múltiple hoyo del estómago.
¿Dónde habré de poner estas manos
con que le digo al ayer que se vuelva madera?
¿Dónde habré de poner estas palabras
frías, usadas, prostituidas en usos corrientes?
Qué tristemente alegre es la hora eterna y fugaz
en que todo grita y habla y revoluciona el interior
con su fragor de plata y tañer de ansiedad.
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