Esta entrada corresponde -secretamente- a una escrita en la lejanía virtual.
Los hombres estimamos ser breves cuando no somos poetas, pero hay en la brevedad de este soneto, más de mi apreciación de la extraordinaria mujer que amo y con quien vivo (dicha inimaginable por algún tiempo), y más de mi rutina con ella que brevedad en sí. Confirma esta apreciación que en el poema hay lo que el lector deposita y agradece al autor.
Si a vuestra voluntad yo soy de cera,
y por sol tengo sólo vuestra vista,
la cual a quien no inflama o no conquista
con su mirar, es de sentido fuera;
¿de do viene una cosa, que, si fuera
menos veces de mí probada y vista,
según parece que a razón resista,
a mi sentido mismo no creyera?
Y es que yo soy de lejos inflamado
de vuestra ardiente vista y encendido
tanto, que en vida me sostengo apenas;
mas si de cerca soy acometido
de vuestros ojos, luego siento helado
cuajárseme la sangre por las venas.
Un lapso y un horizonte en que las palabras son Diosas, Musas y Parcas. Un espacio para el culto religioso del egoismo y la vanidad. Un resquicio para la reflexión de las lecturas del mundo. Un lugar para vagar entre las faldas gigantes del destino, de la cumbia y el arrabal.
martes, 25 de agosto de 2009
viernes, 21 de agosto de 2009
De los Old Bosses o ¿será la edad?
Qué le pasa a Turok para Xbox 360, malditos imbéciles, creo que pocas veces me ha enojado y frustrado tanto un juego, la mira es un asco, te golpean y pierdes la noción no sólo de la lateralidad sino también de la gravedad, es el colmo, enemigos indestructibles, y armas ridículamente desproporcionadas, y sólo me dio 20 mugrosos puntos de logro.
Se ve bien sin embargo.
Ni cuando jugué Devil May Cry (sí, el primero) con sus niveles de extraordinaria dificultad sentí la mitad de la furia olímpica que me embargó ayer, sí, embargo de casera vieja y olorosa a Maja con facha de maestra anciana de escuela que te quiere ver la cara de badulaque, y quizá lo soy.
Sin embargo, Dios que es tan sabio y tan omnipresente el güey, me concedió que en el momento de algidez pletórica y vidrial, cuando mis manos pretendían romper mi control azul en cuatro partes iguales para comérmelo de coraje, (Oh sí Dios existe), se fue la luz.
Ah qué días aquellos cuando desperdicié frente a la pantalla de un ridículo televisor de 21 inches, la nada despreciable suma de horas máximas en FFIX (Final Fantasy IX) durante más de cuatro años y si Borges hubiera jugado videojuegos, diría conmigo, "mienten los que aseguran que FFVII es mejor que FFIX" como si de otra laberíntica Casa de Asterión se tratase en El Cairo.
La frustración me volvió al pasado. Voy a desempacar mi PS one y voy a jugarlo otra vez, y esta vez Ozma me la va a venir a contar al oído (su derrota).
Lanzo esta pregunta a este infinito de código binario bien diferenciado
¿Ha visto alguien la cajita feliz de los cuatro disquitos de FFIX?
Si sabes algo y me lo dices, lo agradeceré, si me conoces y me lo regalas, no sólo poseerás mi devoción infinita y mi gratitud sempiterna, (te ofrecería mi cuerpo ajado y triste, pero tiene dueña) sino que poseerás un destino habitual y tu karma se verá sustancialmente revocado, equilibrado si alguna vez fuiste malo, te aseguro trasmigración álmica en pura luz y liviandad.
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