La vida no es tan seria y sin embargo, nos mira a veces con la severidad del desconocido que no sabe que la ignoramos y entonces nos avergüenza. Nos planta la cara rígida de la madre que regaña al tiempo que nos tiende la mano para cruzar el día.
No es seria la vida y sin embargo sus golpes juguetones nos abren una llaga púrpura y eterna, dulce mientras dura la llama.
No, la vida no es seria, ni triste, ni loca ni esclava, es fiera bestia alada que de sus labios derrama, la gota de saliva que se nos mete en el alma.
¡Y qué gota más hermosa la que cabe en la llaga,
dulcísima gota infernal de los dormidos soñada!