martes, 31 de marzo de 2009

Hice trampa y no he de arrepentirme (pinches endecasílabos)

Viajes e indagaciones por la sombra
en letárgico andar bajo la luna,
me receta el doctor al dar la una
a que duerma la voz con que se nombra.

Y es el temor al silencio y a su forma
lo que clama con pérfida fortuna
del desierto se esconde tras la duna,
no es posible tenerse, no hay más norma.

Es malicia que nace y muere rauda
al ardiente interior de este silencio,
libérrimo cometa que en su cauda

horada del placer el alto precio,
silenciosa y dormida el alma lauda
y el demonio me abraza con su juicio.

A sonetos no me llevo...

En la noche rojiza de mi almohada
viaja Sátiro y viaja una Sirena
en un coche tirado por Falena
con su oro y su gusto recostada.

En ingrávida angustia recobrada
en el viaje los ojos se serena
contemplando el origen y colmena,
ya la flauta acercando a la alborada.

Y sus ojos se cierran contemplando
el gran mundo interior que va muriendo,
sus estelas se apagan ya dejando

un sólo mal corregido y corrigiendo:
es la mano común que se ha tendido
entre el mundo que acaba y el dormido.

martes, 17 de marzo de 2009

Complot Mongol

Así como hay quienes encuentran en el recuerdo de lo perdido la fuente inagotable de la tristeza necesaria para enfrentar la vida sin esa estúpida mueca divertida de los felices; de la misma manera hoy presiento los días que no he vivido de terrible dolor y desesperanza, la ventaja de visualizar las tristezas hacia el futuro, es que pueden sufrir sin ningún empacho, modificaciones dignas de las obras de arte más excelsas en el difícil taller del dolor y la angustia existencial.

Es el dolor y el sufrimiento a priori, o lo que es lo mismo, nostalgia de lo no vivido todavia; en ese sentido, Xavier el contemporáneo nos hace una lección muy gay pero muy de moda por el ejercicio extremo de sensibilidad e inteligencia, dice pues: Nostalgia de la Muerte.

No vamos a negar ahora que los griegos también habían inventado (como casi todo, lo demás lo inventaron entre Elizondo y Borges y paren de contar que el mundo está dicho y hecho -pinche mundo mayor de edad- en su totalidad) en su tragedia la actitud gay, cero hipocondríaca y sí muy humana. Este méndigo macho que traigo adentro empieza a apestar, tenemos mucho que aprender.

¡Qué miedo más proxeneta y cejijunto!

Para mayores señas cfr. Amparo Dávila sentada en las escaleras de un edificio de apartamentos, o en su defecto, pero absolutamente congruente, en el cuento que no he escrito a propósito de todo ello.

Pinche cuento, pinches felices y pinche hospital. Saludos a Rafael Bernal.