Viajes e indagaciones por la sombra
en letárgico andar bajo la luna,
me receta el doctor al dar la una
a que duerma la voz con que se nombra.
Y es el temor al silencio y a su forma
lo que clama con pérfida fortuna
del desierto se esconde tras la duna,
no es posible tenerse, no hay más norma.
Es malicia que nace y muere rauda
al ardiente interior de este silencio,
libérrimo cometa que en su cauda
horada del placer el alto precio,
silenciosa y dormida el alma lauda
y el demonio me abraza con su juicio.
1 comentario:
Jajajaja, ay amiguito en estos días el endecasílabo (aún con trampas) y tú son uno mismo. Ampliamente. Oye que dice el Fino que cuándo hay fiesta para invitarlo, ¿la albercada es buena opción no?.
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