jueves, 6 de noviembre de 2008

Bajo pedido

Estoy jugando a ser un falso poeta, bastante común y corriente para una nota que un amigo le dará a su mujer en un aniversario, pero debe parecer de él y no hay tal, así que me pidió el favor. Traté de hacerlo pero se me hace que no soy bueno pretendiendo (o haciendo) carajo.


Los días se renuevan como mis ansias de ti,
pasan así, los días ansiosos en un clamor de batallas,
mi corazón pleno te busca y no cabe en mí la dicha
de este maravilloso encuentro.

Ayer te dije las horas que en ti pensé,
hoy no me alcanzan las palabras para decirlo,
ahora que nos pasa la vida tan campante
siento correr en mí un enjambre de hormigas
en mis venas voraces,
te miro como a un espejo y te siento tan en mí
que me siento espejo.

No soy bueno diciendo palabras,
sin embargo hoy jugué a decirlas,
en un valor y una osadía que florece,
que me cambia algo adentro, que me vuelve de ti.

Gracias por tu compañía, por tus ojos
de luna clara y por tu oído en los días en que la calma
se me escapa.

Gracias por tu voz y tu sonrisa.

Por tu fuego de relámpago y de perla.

Soy el feliz feligrés de tu persona.

1 comentario:

Celestina Tercioipelo dijo...

Está bien padre ser feligrés de alguien, y más de una mujer (suena tan devoto, lástima que yo no pueda enamorarme de ellas).

Mis amigas solían pedirme choros para sus novios, y yo los escribía. Pero también pensaba: ¿por qué mejor no le regala al novio algo que haya hecho ella misma, algo que sepa hacer? Es decir, a mí me encantan los dibujos, pero soy malísima dibujando, así que mejor escribo cartas porque me cuestan menos trabajo.

No sé, ¿amanecí neurótica?