lunes, 3 de noviembre de 2008

El otro

En la hora de la fortuna
el otro minero del espíritu
confabula la trama y en un fuego múltiple
consume los horadados túneles de la memoria.

No hay cigarrillo que desprenda más humo
que este amarillo y múltiple hoyo del estómago.

¿Dónde habré de poner estas manos
con que le digo al ayer que se vuelva madera?

¿Dónde habré de poner estas palabras
frías, usadas, prostituidas en usos corrientes?

Qué tristemente alegre es la hora eterna y fugaz
en que todo grita y habla y revoluciona el interior
con su fragor de plata y tañer de ansiedad.

1 comentario:

Unknown dijo...

No me queda mucho en este instante mi hermano.. y digo; el otro...
El tiempo?.. sera este maldito hijo de puta..
La memoria? razon "unica" en nuestra raza por y para la cual vivir y afortunadamente olvidar..