Juguemos al mundo
increado,
al arrojo de los desesperados,
juguemos a la paz de los derrotados,
practiquemos la luz
como amuleto.
Deja tu mundo jugar
girar el tiempo
de su pensamiento,
deja las piezas sueltas como fichas de la estatua.
Juguemos al tiempo de crear el universo,
juguemos a ser Dioses de regazo y contento,
juguemos la luna canica entre los ojos risueños,
juguemos la fantástica vida toda,
toda,
toda, por derecho nuestra,
aunque no fuera cierto.
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