...esculpo tu nombre sobre el mármol sólo y frío
de estos muros y la casa se vuelve habitable,
como un útero inmenso y santo
en que me sumerjo para exorcizar mi miedo
y bautizar la vida con un nuevo nombre...
Te metiste en mi sueño y lo alteraste
y tu mirada fuera la promesa
del olvido del pasado que hoy reza
una nueva memoria que forjaste,
y si la vida entera me cambiaste
fuera tu boca el signo y la proeza
del continente que el alma hoy me apresa
en sacro cautiverio me atrapaste.
De nuestras almas un trato hoy propongo
en que de Taciturnia seas reina
que gobierne la eternidad entera,
apuesto mi resto todo y aún pongo
la purpurina gracia que despeina
azar y destino de esta quimera.
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