Mas si tuviera tu origen asido por la mano no me atreviera a arrancarlo por venganza, que este sufrir de cautiverio de tu incertidumbre sincera y dolorosamente franca, es eterno e inventado.
Así más te padezco y aborrezco,
¿Cómo hacerte al aire y confundirte y olvidarte? si por un lado me brindas los motivos del movimiento y por otro me torturas de a poco y mucho y demasiado sufrir.
Y espero más la Muerte con más ansia que sentirte por entero padeciendo, si me entregas tu adiós voy a extrañarte y si más te quedas voy a morirme -Ah mísero de mí, qué mal me entiendo...-
¿Para qué entonces matarte si no podré?
Para qué te quisiera motor de las dudas y el asalto, para qué me asaltaras y me dieras de tu abrazo, si como mujer me acoges y tal me seduces los consuelos...
Y eres ya pecado inconfesable, te destierro a diario y en mi andanza de hubiera y fantasía, me regocijo en ti y más te sufro, mas conviven en ti los amasijos de las contrarias fuerzas de mi corazón en celo.
Ojalá.
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