miércoles, 10 de junio de 2009

De las batallas

En medio de un campo de futbol, arrinconado por una amenaza de bomba, me veo recluido y obligado a convivir por espacio de dos horas con más de 700 jóvenes que se empiezan a poner insoportables (o empiezo a darme cuenta qué tan insoportables pueden ser) soy como Gárgamel y ellos son todos pitufos de pants rojos y brutalidad sublime, o como Gabriel en franca lucha contra el múltiple Lucifer, me mira con severidad la persona de protección civil porque al parecer yo soy responsable de una parcialidad (demasiado suficiente) de la jauría que lentamente ha empezado a circundarme.
LLegaron los perros, la vigilancia está muy apretada (esta palabra es excitante) mientras olisquean los pliegues del edificio, se me acerca un joven con facha de acontecimiento de basurero municipal, siento un poco de miedo, me dice:
-- Qué onda profe? dice el Yei Pi que si le entra a la batalla
(imagine mi circunspecta cara mi amable lector y por favor contenga las lágrimas)
-- Qué es batalla?, -dije yo temiendo lo peor.
--Son rimas, versos heptasílabos de rima consonante, (querido lector, es una honesta y desinteresada promesa: así lo dijo mi exquisito alumno) tienes que derrotar al otro rimando, insultándolo...
-- Ah vaya, órale pues.
(me gustaría presentar la reproducción exacta de tal gesta heroica, de tal épica e idílica batalla, pero sería demasiado larga, me conformo con decir que si fuera lucha libre hubiera sido una caída para cada quien, (pido mano ser El Santo) el tal Yei Pi es un genio de la rima consonante del tipo estima, lastima, y sobre todo prima)
Por lo pronto reproduzco aquí, con algunos errores métricos y de sonoridad final versal mi dubitativa y temblorosa primera composición ganadora:
Vayan abriendo cancha
que vengo por la revancha
mis versos tienen fortuna
que llega hasta la luna
voy a hacerte pedazos
y te cacharé en mis brazos
vergüenza será la tuya
cuando todos te hagan bulla...
y vaya que la hicieron.
Mientras tanto nada de bomba, nada de bomba, lamentablemente volver al trabajo, secretamente camino con cierto vaivén del Bronx y me siento como un virgen o recién iniciado reaggetonero con una lista escolar bajo el brazo.
Según la RAE la acepción de batalla que mejor se apega a esto: Relato de acontecimientos
pasados en los que el narrador se atribuye un protagonismo normalmente excesivo.

3 comentarios:

Stereo Soul dijo...

Yo pensé que me habías dedicado unos versos, jajajaja, pero a cambio me has hecho reír mucho, mucho, espero que en la contienda de hoy logres la perfección rítmica de tus heptasílabo, y tu alumno que tan bien definió el ejercicio, dile que ya soy su fan, jajaja. Muuuuua.

Artemio Ulloa Casarín dijo...

Tío, que no por nada se saluda y congratula tu suprema comandancia.
En caso de emergencia, podrías ser un beat-box de la rima (en las unidades de transporte púbico).
Cuídate, salud y saludos.

Celestina Tercioipelo dijo...

Esta historia es maravillosa. Tener alumnos que juegan a insultarse en heptasílabos de rima consonante, hace que valga la pena el sacrificio de tolerar su pitufez.

:)