martes, 16 de junio de 2009

Fortuna Emperatriz del mundo o Dios proveerá

Ricky Davis y Dena Riley
sabían que la fortuna -con su sacro perdón-
les venía guanga, y se-afortunadamente-
equivocaron
No me hables al tiro, Fortuna, la Diosa más promiscua y pendenciera, ya desprovista de la sensación positiva afortunada, ¿qué carajos eres sino nada?

Los griegos -que lo inventaron todo- consideraron la dicha y la tristeza, fortuna benigna y maligna, más como signo que como suerte.
La religión católica nos otorgo instead La Providencia y esa fabulosa frase que compone el entuerto más álgido y el más simero, "Dios proveerá", y qué gozo colma el alma mocha cuando dejamos a una fortuna incierta las necesidades de la más ramplona cotidianeidad.
Borges pensó que la fortuna es un texto cuya única hoja, posee sólo una única faz en la que están escritos todos los sucesos del hombre que mira cada vez tal fabulosa única página, me temo que no se equivocaba, sólo que tal escritura de la fortuna estará seguramente escrita, cuando menos en latín y muy probablemente en sánscrito, así, cuando los ostentadores maravillosos de la estupidez tienen la fortuna de conocer fortuna, en realidad afortunadamente ignoran su fortuna.
La Fortuna, que nunca fue bautizada, arde seguramente en el Infierno -ese lugar multiforme que asocio de manera recurrente con esta ciudad- en una fosa profunda se prostituye y canta, tortura a los pobres demonios que desean, por instantes que parecen eternidades desiertas, nunca haber descendido de aquel cielo más alto donde estuviera Él.
La Fortuna es una alcohólica, una bebedora empedernida y consuetudinaria, la quiero tanto y en tan alta estima tengo su proceder de ramera, que en los labios se me graba su sed antigua de fiera y por ella fuera un sobrio y un absurdo hombre cualquiera.

1 comentario:

Unknown dijo...

Si es verdad que la fortuna se comporta como mujer malagradecida —porque sólo una mujer malagradecida puede tratarnos mal un día para esperar recibir al siguiente un saludo devoto, una fe devota—, también la fortuna es a veces un fantasma que aparece sólo para asustarnos.

Yo le tengo miedo. No le creo, porque hasta una prostituta arranca en cuanto te ve billetes, y ésta, hasta los billetes te arranca para verte al día siguiente parado en la expendedora de "ráscales" haciéndole coqueterías con los ojitos, jajaja.

Yo les decía a los que tomaban el cigarro volteado de la cajetilla: "—Es ése el de la suerte ¿no?, pero nadie te ha dicho que es el de la suerte incierta: buena o mala suerte." Así les decía, porque ese hábito me aprieta los testículos desde mucho antes que empezara a fumar. y claro, ahí los tienes queriendo agarrar su cigarro para aventarlo lejos, ¡qué importa que tan lejos! simplemente fuera de su vista, su horrorizada vista, su incomodada vista. (Y por qué ser tan malos ¿no? pero es que un día me dije, va, que si creen en la bisutería de esa brujería doméstica, ¿por qué no habrían de creer una verdad de tocador? y me reí y jajaja, empecé a regar el rumor.

Mala suerte, buena; que desde entonces me aumentó la cuota de voltea-cigarros, y ahí voy "—Es el de la suerte ¿no?…

Sobre otras emperatrices (wiki, jaja)

(((Existe la teoría de que la causa de la locura de Carlota fue debido a la ingesta de la seta teyhuinti, se dice que Carlota fue con una herbolaria de la Ciudad de México a la cual le pidió ayuda para poder concebir. Llevaba oculta su identidad con un velo, pero la herbolaria, partidaria de Benito Juárez, la reconoció. Al teyhuinti se le conoce como “la carne de los dioses“, se emplea en soluciones muy diluídas, como un tónico, porque a concentraciones altas puede producir un estado de locura permanente.)))

Saludo. Darbo