martes, 17 de marzo de 2009

Complot Mongol

Así como hay quienes encuentran en el recuerdo de lo perdido la fuente inagotable de la tristeza necesaria para enfrentar la vida sin esa estúpida mueca divertida de los felices; de la misma manera hoy presiento los días que no he vivido de terrible dolor y desesperanza, la ventaja de visualizar las tristezas hacia el futuro, es que pueden sufrir sin ningún empacho, modificaciones dignas de las obras de arte más excelsas en el difícil taller del dolor y la angustia existencial.

Es el dolor y el sufrimiento a priori, o lo que es lo mismo, nostalgia de lo no vivido todavia; en ese sentido, Xavier el contemporáneo nos hace una lección muy gay pero muy de moda por el ejercicio extremo de sensibilidad e inteligencia, dice pues: Nostalgia de la Muerte.

No vamos a negar ahora que los griegos también habían inventado (como casi todo, lo demás lo inventaron entre Elizondo y Borges y paren de contar que el mundo está dicho y hecho -pinche mundo mayor de edad- en su totalidad) en su tragedia la actitud gay, cero hipocondríaca y sí muy humana. Este méndigo macho que traigo adentro empieza a apestar, tenemos mucho que aprender.

¡Qué miedo más proxeneta y cejijunto!

Para mayores señas cfr. Amparo Dávila sentada en las escaleras de un edificio de apartamentos, o en su defecto, pero absolutamente congruente, en el cuento que no he escrito a propósito de todo ello.

Pinche cuento, pinches felices y pinche hospital. Saludos a Rafael Bernal.

1 comentario:

Stereo Soul dijo...

El sufrimiento a priori se antoja porque es manipulable, porque deja sufrir a placer, y sufrir mucho, mucho. Cierto es que no puedo asegurar si soy capaz de materializar mi propio sufrimiento de tan pensado, pero segura estoy de que es una tentación impostergable algunas veces. En varias ocasiones he sufrido las despedidas que no han llegado, he padecido la ausencia del que aún no he conocido, y confieso que he derramado una lágrima por él, con una casi admirable certeza de que ha de hacerse presente, pero sabrá Dios si ocurrirá.
Sí, me declaro bien competente para sufrir con antelación, con gozo y con dolor; con poca certeza e incertiducmbre a borbotones.