En los trazos rígidos que la noche dibuja escribo con tipografía dubitativa,
si el pasado se ejerce en la memoria ¿dónde ejecutamos el futuro?
Si la mano se cierne sobre el frío, y la tarde acude a la caricia,
como un perro, como un gato en libertad perpetua,
¿no será nuestra angustia una paciencia que hemos decidido leve, ausente?
En los ojos sangrantes y en la lluvia, gobierna la misma metáfora:
urde el tren del tiempo los presentes, que cuánticos no se han de dominar de un espadazo.
Alzo la voz y me descalzo y mi reverencia se rinde ante el gobierno sutil
de ella que duerme. Nunca fue más fácil amar a una mujer, porque no tuve que descender a ningún infierno,
antes pronto y constante no paro de subir, de esforzarme por andar entre las piedras,
descalzo pero henchido, de la roja verdad de la vehemencia.
1 comentario:
Este texto es un vals... C
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