martes, 15 de septiembre de 2009

Poetas Imaginarios

Leyendo la poesía de Jonás Muserali, encontré una idea cuando recién cortaba las amarras del sueño, la majé con frución y finalmente salió una paráfrasis qué interpreto en G menor a dos trompetas en una boca.
Entiendo que la idea no es lo esencial del poema, pero es la idea la que sugiere su progresión fonética y musical. Entiendo por igual que la idea es de otro y que como tal extiendo el poema como uno heterónimo de mi propio poema. Será mañana canción, bolero que arrancara sonoras olas al mar de los profetas.
Ojalá.


He fatigado el incansable corcel del olvido,
y mientras fenece
corto las amarras del sueño.

No hace nada natural
el ciervo que se aflige
por la jara
que se astilla en su cadera.
¿Puede un corazón amoratar la espina
con su gris de liciérnaga?

Ruedas Viento y te despeinas pendenciero.

No es éste un cuento de coraje en que un hombre del Sur
insultara mi chambergo
es sólo esta historia ridícula en que se me muere extenuado
el infatigable caballo del recuerdo.

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